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ALERTA ROJA: Ciclones, crecidas de ríos y la sombra de El Niño, entre otras desventuras climáticas.
El temporal que azotó Uruguay entre fines de julio y la primera semana de agosto dejó evacuados, cortes de energía, caída de árboles y techos volados. La presidenta de Inumet, Madeleine Renom, había anticipado una "situación compleja" que finalmente se concretó con crecidas de ríos y vientos que superaron los 100 kilómetros por hora.
Montevideo, agosto de 2026 - MontevideoWebTV
El mes de agosto comenzó con el pie izquierdo para miles de uruguayos. Una sucesión de eventos climáticos adversos —tormentas severas, crecidas de ríos y un ciclón extratropical— mantuvieron en vilo a las autoridades y obligaron a la evacuación de decenas de personas en distintos puntos del país.
La presidenta del Instituto Uruguayo de Meteorología (Inumet), Madeleine Renom, había advertido días antes sobre la llegada de una "situación compleja" para el jueves 6 de agosto. "Para el jueves viene una situación compleja, va a haber advertencias, eso se está monitoreando", expresó en una rueda de prensa tras comparecer en el Parlamento. El pronóstico no falló.
Tormentas y crecidas: los primeros golpes
Todo comenzó entre la tarde del viernes 31 de julio y la madrugada del sábado 1 de agosto, cuando se registró un episodio de tormentas fuertes y puntualmente severas, con mayor afectación en la zona norte del país. El evento estuvo asociado a una advertencia meteorológica de nivel naranja de Inumet y generó cortes de suministro eléctrico, caída de árboles y daños menores en infraestructura, concentrados principalmente en el departamento de Salto.
Pero lo más preocupante vino después. Como consecuencia de las lluvias registradas en la cuenca alta y media del río Uruguay, la onda de crecida comenzó a propagarse aguas abajo de la represa de Salto Grande. Para el 4 de agosto, el río Uruguay ya había alcanzado los 5,95 metros frente a Paysandú, con 31 personas desplazadas entre evacuados y autoevacuados. Las proyecciones del Centro Coordinador de Emergencias Departamental (Cecoed) indicaban que el nivel podría superar los seis metros ese mismo martes, ampliando considerablemente las zonas afectadas.
En Paysandú, las primeras evacuaciones se concentraron en la zona de Diagonal San Félix, uno de los sectores históricamente más expuestos a las inundaciones. Sin embargo, las previsiones advertían que si el río superaba la barrera de los seis metros, la afectación se extendería a los barrios Don Bosco, Unión Portuaria, Ledesma y algunos sectores de Nuevo Paysandú. El Cecoed habilitó el Liceo Nº 1 como centro de alojamiento y amplió el número de carpas militares disponibles.
En Durazno, la situación no era menos grave. El río Yí alcanzó los nueve metros, obligando a la evacuación de unas 200 personas, aunque en las últimas horas comenzaron a retornar a sus hogares. La Intendencia trabajaba en la desinfección de las viviendas y en coordinación con el Ministerio de Vivienda para concretar realojos definitivos.
Alerta roja: el ciclón extratropical golpea la costa
Mientras los ríos seguían creciendo, un nuevo fenómeno se avecinaba. El jueves 6 de agosto, el gobierno declaró la alerta roja para la franja costera entre el arroyo Pando y la localidad de Aguas Dulces, comprendiendo los departamentos de Canelones, Maldonado y Rocha. La medida regiría desde las 21:00 horas del jueves hasta las 4:00 de la madrugada del viernes.
El director del Sistema Nacional de Emergencias (Sinae), Leandro Palomeque, explicó que la decisión respondía a la conjunción de varios factores: aunque los parámetros de Inumet no alcanzaban para emitir una alerta roja —solo advertencias naranjas y amarillas—, los niveles de humedad de los suelos por las precipitaciones de las últimas horas se sumarían a los vientos fuertes. "El ablandamiento de la tierra y las rachas sostenidas de hasta 120 km/h hacen que las autoridades prevean un número significativo de caídas de árboles y columnas", advirtió Palomeque.
El ciclón extratropical no defraudó. En Paysandú se registró un fuerte temporal con rachas que superaron los 100 kilómetros por hora, provocando daños en viviendas, comercios y el derribo de postes del servicio eléctrico. En Maldonado, las precipitaciones provocaron la evacuación de cuatro personas —dos menores de edad— en la zona de Eucaliptus, trasladadas al Batallón de Ingenieros N.º 4.
Las redes sociales se llenaron de imágenes y videos que documentaban el fenómeno en tiempo real: techos dañados y columnas derribadas en Paysandú, parte del muro del estadio Ubilla colapsado en Melo, y árboles caídos por todo el país.
El balance: evacuados, cortes de luz y una víctima fatal
El temporal dejó un saldo trágico: un trabajador agrícola falleció tras ser alcanzado por un rayo en horas de la tarde del jueves. El presidente Yamandú Orsi lamentó la muerte y encomió la rápida respuesta de las entidades estatales ante las tormentas y el paso del ciclón.
En términos de infraestructura, la empresa estatal UTE consignó que unos 40 mil usuarios carecían del servicio eléctrico a nivel nacional. El director del Sinae, Leandro Palomeque, explicó que el país encaró dos eventos: primero tormentas fuertes que azotaron el litoral oeste y se desplazaron a todo el país, y luego el paso del ciclón extratropical, con especial afectación en Rocha y Maldonado.
El gobierno anunció que evaluará los daños en los próximos días. "Habrá que tomar otras medidas en el correr de los días porque hay problemas serios en las viviendas", afirmó Orsi. El Consejo de Ministros se reunió en la mañana del viernes 7 de agosto para evaluar el impacto del fenómeno.
El factor El Niño: un agosto para el recuerdo
Detrás de esta seguidilla de eventos climáticos se encuentra el fenómeno de El Niño, que ya venía siendo anunciado por los expertos. Renom explicó que el Niño "dura un año" y tiene "su pico máximo en el Pacífico tropical en noviembre y diciembre". "En el impacto que tiene en Uruguay, en cuanto a las precipitaciones, si bien en setiembre empieza a notarse sobre todo en el norte del país que ya lo estamos viendo, después a la escala de todo el país es más en noviembre y diciembre", indicó.
Los pronósticos del CPC-NOAA asignaban una probabilidad cercana al 100% de condiciones El Niño durante el trimestre, con persistencia esperada durante el resto del año. Este escenario sustenta la mayor probabilidad de precipitaciones por encima de lo normal en el noreste y norte del país.
El meteorólogo Guillermo Ramis había anticipado que agosto podría registrar tres veces más lluvia de lo normal, con riesgo de inundaciones y evacuaciones. "Un mes espantoso, en todo agosto va a llover el triple de lo normal y va a haber muchas inundaciones y evacuados", había afirmado. La realidad parece estar dándole la razón.
Recomendaciones y próximos pasos
Ante la emergencia, las autoridades recomendaron evitar desplazamientos innecesarios, circular con precaución y asegurar embarcaciones. El director del Sinae aclaró que la limitación de la movilidad no era una prohibición, sino una recomendación. "Queda en la determinación de cada persona el cuidarse y mantenerse dentro de una zona de resguardo", advirtió.
Renom anunció además que se colocarán dos radares en Castellanos (Canelones) y Young (Río Negro) para poder advertir sobre futuras tormentas y precipitaciones, y que se trabaja para implementar a partir del año que viene advertencias pronosticadas a 24 y 48 horas.
El Sinae y las intendencias continúan monitoreando la evolución de los ríos y el clima, mientras los equipos de emergencia trabajan en la liberación de vías y caminos y la evaluación de los daños, sobre todo en viviendas. El escenario es complejo, y las autoridades no descartan que nuevos eventos climáticos golpeen al país en las próximas semanas.
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